En resumen
- El mortero hidrófugo reduce el agua que absorbe el muro y, con malla de fibra de vidrio, repara y arma el soporte donde hay fisuras.
- En Asturias, con lluvia casi todo el año y viento del norte, preparar bien el soporte pesa tanto como la pintura que va encima.
- No corrige filtraciones ni fallos estructurales: si la grieta se mueve o crece, primero debe verla un arquitecto o aparejador.
Ha llovido tres días seguidos y, cuando sale el sol, la fachada sigue oscura por abajo, con manchas verdosas y la pintura empezando a levantarse. O ves una fisura fina que cada invierno parece un poco más larga. Alguien te comenta que lo que necesitas es un mortero hidrófugo y te quedas igual que antes: ¿y eso qué es?
Te lo cuento como lo explico en las visitas, sin tecnicismos y sin venderte nada que no haga falta.
Qué es un mortero hidrófugo y para qué sirve
Un mortero es una mezcla que se usa para reparar y regularizar un muro de albañilería: revocos, paños de fachada, zonas donde se ha desprendido material. Hidrófugo quiere decir que lleva aditivos para que repela el agua. La lluvia resbala por la superficie en lugar de ser chupada por los poros del muro.
Conviene entender bien qué significa eso. Un hidrófugo reduce la cantidad de agua que absorbe el soporte. No convierte la pared en un plástico ni la blinda frente a cualquier problema. Es una capa de protección dentro de un sistema, y funciona bien cuando todo lo demás está bien hecho.
En nuestro protocolo de fachadas usamos un mortero flexible hidrófugo, junto con una malla de fibra de vidrio resistente a los álcalis. Lo de flexible importa más de lo que parece: una fachada se dilata y se contrae con los cambios de temperatura y de humedad, y un material rígido tiende a volver a agrietarse por el mismo sitio. La malla, por su parte, reparte las tensiones y arma el soporte donde antes había una fisura.

Por qué importa tanto con la lluvia de Asturias
Aquí llueve casi todo el año, la humedad ambiental es alta y el viento del norte empuja el agua contra la fachada. No cae solo desde arriba: llega de lado, golpea el muro y se cuela en cada poro y en cada fisura.
Un muro de albañilería que absorbe mucha agua y tarda en secar acaba dando la cara de varias formas:
- Pintura que se ampolla, se levanta o pierde adherencia.
- Manchas oscuras, moho y verdín, sobre todo en zonas bajas y orientaciones sombrías.
- Eflorescencias o salitre: ese polvo blanquecino que aflora cuando el agua arrastra sales desde dentro.
- Fisuras por las que el agua entra más fácilmente y que se agrandan con cada ciclo de mojado y secado.
Gijón, Oviedo y la costa no tienen las mismas condiciones, y dentro de una misma casa cada fachada se expone distinto según su orientación. No voy a darte datos meteorológicos que no tengo, pero sí un criterio: cuanto más expuesta esté la fachada a lluvia y viento, más cuidado hay que poner en el soporte y en el revestimiento.
Lo que un mortero hidrófugo no hace
Aquí es donde me gusta ser claro, porque es donde más se confunde la gente. Un mortero hidrófugo no arregla una filtración ni un defecto estructural, y pintar encima tampoco.
Si el agua entra por una cubierta mal resuelta, un bajante roto, una junta abierta o sube desde el terreno, hay que corregir ese origen primero. Si no, tapas el síntoma y el problema sigue su camino por dentro del muro. Lo mismo vale para una grieta con movimiento: no es cuestión de material, es que algo se está desplazando.
Por eso, antes de abrir un solo saco, valoramos la causa. Pintar no corrige el origen de una grieta; primero se mira por qué está ahí y, cuando procede, se repara y se arma el soporte. Si quieres entender mejor cómo lo enfocamos, está explicado en nuestra página de reparación de fachadas y grietas.
Cómo lo aplicamos: el protocolo en 8 fases
Trabajamos con un protocolo habitual en ocho fases, que adaptamos a cada fachada. No todas necesitan exactamente lo mismo, pero el orden es lo que da sentido al conjunto:
- Rasqueteado manual de todo lo que está suelto: pintura levantada, material que no agarra.
- Limpieza y saneamiento del soporte, tratando moho o salitre si lo hay.
- Consolidación con fijador acrílico penetrante, que cohesiona el muro y regula su absorción.
- Primera mano de mortero flexible hidrófugo con malla de fibra de vidrio resistente a los álcalis, solapada para que no queden zonas sin armar.
- Curado del mortero, respetando el tiempo que indica el fabricante del producto utilizado.
- Segunda mano de mortero y frotasado manual para igualar la superficie.
- Puente de fijación, que prepara el soporte para recibir el acabado.
- Revestimiento impermeable al agua de lluvia y transpirable, adecuado al soporte y a la exposición.
El curado es la fase que más se tienta saltarse y la que menos se ve. Un mortero al que no se deja hacer su trabajo antes de seguir da problemas meses después. Y con el tiempo asturiano, a veces toca esperar a que la meteorología dé un respiro.
Cómo elegir el mortero y el revestimiento: criterios, no marcas
Cuando alguien me pregunta qué producto es el bueno, le doy criterios, porque lo que sirve para una fachada puede no servir para otra. Esto es lo que miramos:
- Flexibilidad, para acompañar los pequeños movimientos del muro.
- Carácter hidrófugo, para que el soporte no se empape con cada temporal.
- Malla resistente a los álcalis: el mortero es alcalino y una malla que no lo aguante se degrada por dentro.
- Compatibilidad con el soporte: no es lo mismo un revoco antiguo que un paño de hormigón.
- Revestimiento final impermeable a la lluvia y transpirable. Esto último es clave: la humedad que genera el interior de una casa tiene que poder salir. Si sellas el muro por completo, atrapas el agua dentro.
Y hay un criterio que no depende del producto sino de cómo se usa: las condiciones de aplicación que marca el fabricante del material utilizado. Temperatura del soporte, punto de rocío, humedad ambiental y tiempo de secado entre manos. Aplicar fuera de esas condiciones es una de las maneras más comunes de que una fachada bien pensada acabe fallando. En Asturias, con tanta humedad en el aire, vigilarlo no es opcional.

Cada soporte tiene su preparación
Hasta ahora hemos hablado de albañilería: revocos y hormigón. Es donde tiene sentido el mortero hidrófugo. Pero una fachada rara vez es solo eso.
La madera y el metal, como barandillas, portones o remates, se preparan de otra forma y con otros productos. Para ellos se usa un esmalte acrílico al agua satinado, tras la preparación que pida cada material: eliminar óxido o pintura suelta, limpiar y proteger. Aplicar mortero donde no toca, o tratar la madera como si fuera un muro, es un error que se paga.
Por eso en una visita técnica miramos la fachada completa, soporte por soporte, y no solo la parte que se ve más estropeada. Si lo que buscas es renovar el color y la protección de un exterior, también tenemos el servicio de pintura de fachadas y exteriores.
Cuándo no basta con pintar y cuándo llamar a un técnico
Hay situaciones en las que lo honesto es decirte que el pintor no es el primero que debe mirar. Pide que lo vea un arquitecto o aparejador si:
- La grieta se mueve: se abre y se cierra, o hay desnivel entre los dos lados.
- Es ancha o ves que sigue creciendo con el tiempo.
- Hay desprendimientos de material de cierta importancia.
- La humedad parece venir de dentro del edificio o del terreno, y no de la lluvia que cae sobre la fachada.
Cuando el técnico da el visto bueno o resuelve la causa, entonces sí entramos nosotros a reparar y proteger. Es el caso de la fachada de La Fresneda que ya hemos publicado: tenía desprendimiento severo y grietas, y se rehabilitó siguiendo el protocolo de ocho fases. Si trabajas por esa zona, aquí tienes la página de pintores en La Fresneda.
Qué hacer ahora si tu fachada te preocupa
No hace falta que decidas nada hoy. Te sugiero tres cosas sencillas:
- Mira la fachada con luz natural y fíjate en las zonas oscuras, las fisuras y la pintura levantada.
- Anota si el problema se concentra en un punto (un bajante, una esquina, una cornisa) o está repartido.
- Si quieres una idea orientativa del alcance, prueba la calculadora con la opción de reparación de fachada con grietas. Es una estimación orientativa, no un presupuesto.
El presupuesto detallado según el alcance llega después de la visita técnica, porque hasta que no vemos el soporte, la exposición y el estado real del muro, cualquier cifra sería una suposición.
Un mortero hidrófugo bien elegido y bien aplicado es una pieza importante para que una fachada aguante la lluvia de Asturias, pero solo funciona dentro de un sistema completo y cuando la causa del problema está resuelta. Si quieres que veamos tu fachada, pide una visita técnica gratuita y te decimos con sinceridad qué necesita y qué no.




